Tuesday, December 04, 2007

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Alberto Lagos es un fotógrafo persistente. Supe de su trabajo porque durante meses recibí por correo electrónico sus fotografías. Como remitente, sólo su nombre. Me pareció que no se trataban de imágenes cualquiera. Esas extrañas mezclas de colores, texturas y formas algo tenían de inquietantes. Reververaciones del sol sobre el mar, nubes gordas y blancas, pescados fileteados sobre un mesón, un solitario ser caminando en una húmeda calle. Todas ellas tenían algo en común. La repetición. La agrupación de los fotogramas como en un juego de niños.Después de seguir recibiendo vertiginosas sucesiones de imágenes en mi correo, llegó a mis manos: “Más Uno”. Ahora esa fotografía es mía. Y con ella esos miles de granos de arena capturados con su lente casual. Esa línea horizontal que me devuelve al mar de mis recuerdos pueriles. Un ocre anaranjado cegado por un dedo extraño que dejó estampada su huella a la orilla del Pacífico.Buena parte de esas fotografías se exhiben hoy en esta casa que parece barco, bajo el nombre de PANORGANICAS. Un título que sugiere el juego entre el plano general y sus detalles. Donde la naturaleza segmentada es el pivote en torno al cual gira cierta nostalgia perturbadora.Alberto Lagos vive en el cerro Polanco. Su taller es sencillo. Ya lo anuncia ese escueto letrero que dice a la entrada: “Fotografo”. Simple como su entorno. Directo como las atmósferas que captura a contrapelo de “lo patrimonial”. Y que hace volcar su mirada hacia íntimos paisajes.Alejandra DelgadoValparaíso, noviembre 2007


ARTÍCULO: Que debe ser una Escuela de Arte. (… como una Escuela de Fotografía …)

Solo algunas reflexiones para la discusión a cerca del quehacer creativo en nuestra sociedad.

Como metodología a aplicar la escuela debe ser constructivista. El trabajo de taller es donde se despiertan los dones del creativo. Las metodologías de vanguardia apuntan al trabajo sobre la experiencia lo que puede traducirse en el quehacer del taller: es que al obtener experiencia el individuo logra establecer teoría, ya que obliga a reflexionar respecto de las actividades ejecutadas. A diferencia de los métodos tradicionales donde las teorías expuestas pasan por un filtro de relativismo (que caracteriza a la sociedad de nuestros tiempos), y esto incide en una memorización que deja en evidencia un no avanzar en el proceso de desarrollo del individuo en sí.

Esto conlleva dos aristas que plantean su propia problemática: por un lado un desarrollo estético absolutamente desconectado de las propuestas vigentes cada vez más asociadas a lo mediático y desde el punto de vista conceptualista a una incursión casi obligada en el escarbar en lo más profundo de los temperamentos circunstanciales del ser humano. Sin menoscabar estas actividades tan en boga y de tanta importancia para las escuelas conceptualistas, el individuo constructivista va en pos del desarrollo a través del quehacer mismo de la construcción como fin último del ser humano. Aquel integral que instintivamente se vuelve al diseño y a la arquitectura como única opción lógica en la realización de vida individual y familiar, es que se obliga a construir como necesidad de vida subiendo en la escala humana de la residencia.

La segunda arista tiene relación con la calidad de la escuela, que debe anteponerse a las teorías desarrolladas por los alumnos. Esto indudablemente requiere de dominio por parte de ésta de la totalidad del fenómeno de la inventiva. Esto esfuerzos serán totalmente compensados para la escuela tal que el estudio lleve a una manifestación propia e individual del alumno y no una mera copia de la propuesta docente como lamentablemente ocurre en tantas escuela de artes.

Sobre esta forma de trabajo constructivista (el constituir taller) creo que es el primer paso para la propuesta de escuela. Aquí ya estamos hablando de la inventiva: el establecer relaciones en el plano abstracto es inventiva. No es el método de prueba lo que forma la obra, no es acierto y error comparativo la forma como se construye. Como se dan estos eventos en las formas más inmediatas del pensamiento. Como entender estos eventos cuando la lógica bivalente propia de nuestra cultura la niega. No será a través de evidencia del sistema axiomático euclidiano, sino se necesitará de métodos más exactos que aseguren lo más inmediato del pensamiento. Es que esto nos dará la libertad de obra del quehacer creativo, y por tanto la individualidad tan necesaria en la obra y también tan despreciada por la moda conceptual.


MARCO ANTONIO MEZA
Junio de 2006

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